El barco ya tocó la orilla hace tiempo,
Pero aún así, siento el rugido del océano.
Una marea silenciosa dentro de mi cerebro,
Que rueda y se balancea sin estribillo.
Aquí no hay brújula ni mapa estable,
Sin puerto final, no hay tiempo para la siesta.
Sólo oleadas que surgen dentro de mi piel,
Un mundo que gira bajo mi sonrisa.
Cada paso es un baile que no elegí,
Cada día, una apuesta que podría perder.
Pero en este mar no cartografié,
Aprendo a escuchar con el corazón.
Es un viaje, no un lugar.
Así que me muevo suavemente, le doy gracia.
Vivo y amo cada día de nuevo,
Cuando el cielo está gris, cuando el cielo está azul.
Saludo a la calma, abrazo la tormenta,
Ajustar mis velas, cambiar de la norma.
Encuentro la alegría escondida entre
Los momentos perdidos y aquellos serenos.
Así que dejemos que el mundo se incline si es necesario,
Plantaré mis pies, aprenderé a confiar.
Que aunque las olas nunca cesen,
Todavía puedo construir un mundo, una vida de paz.

Sobre el poeta
Mi nombre es Elizabeth CannardEscribí este poema como una forma de ayudarme a mí mismo.sentir"Mi camino a través de este viaje. La vida con MDDS es una vida en movimiento constanteYa sea real o imaginario. Con este poema, busqué expresar no solo la desorientación y el impacto emocional de este síndrome, sino también la profunda fuerza, resiliencia y gracia que se requieren para afrontarlo. Cada línea refleja la lucha silenciosa de quienes viven a diario con esta condición, a menudo no diagnosticada o mal comprendida..
Vivo en el sur de New Hampshire con mi maravilloso esposo, nuestros tres hijos, dos perros y dos gatos. El síndrome de Martens (MDDS) comenzó la noche después de una excursión en barco de todo el día en Punta Cana. Pensé que mis síntomas iniciales se debían a la posible deshidratación o al calor. Me dijeron que tenía vértigo y me recetaron meclizina y la maniobra de Epley. Nada me ayudó. Consulté con mi médico de cabecera varias veces antes de que me derivaran a un especialista.
He incluido un par de fotos mías montando a caballo, ya que es una de las cosas que todavía puedo hacer sin marearme y perder el equilibrio. Montar a caballo es un verdadero regalo Cuando muchas otras cosas son un desafío.